Martes 28 de Septiembre del 2021

Ya basta de violencia contra la mujer

A lo largo de la historia, las mujeres han sido víctimas de violencia  por parte del género opuesto en todos los ámbitos. En la política también está la violencia y las desigualdades, las cuales se ponen de manifiesto en aquellas mujeres que juegan un rol protagónico en las instituciones públicas del Estado.

Mujeres activistas en la justicia por la represión y feminicidios en América Latina han alzado su voz ante los organismos internacionales como la ONU. Todo esto en busca de respaldo para erradicar la violencia en contra de la mujer en América Latina, muy especialmente durante el proceso de elecciones de cargos públicos que convoca la mayoría de los países de este continente para este año.

Las desigualdades permanecen

Durante el período de confinamiento provocado por el Covid se ha puesto en evidencia aún más las desigualdades de género y la violencia machista.  Sin embargo, desde la Dirección Regional de la ONU de las Mujeres para las Américas y el Caribe ha quedado claro el papel protagónico de las mujeres en este tiempo de pandemia y su inclusión en las organizaciones feministas, sumando esfuerzos para la recuperación socioeconómica y su reivindicación en el ámbito social y político.

En la actualidad, las mujeres desempeñan un rol importante en la gestión pública, quedando claro que su exclusión en la toma de decisiones en la política no tiene nada que ver con sus capacidades intelectuales, sino más bien con la discriminación de género.

En este contexto de ideas, una manera efectiva de hacer frente a esta crisis de exclusión de la mujer en la política sería que, durante este proceso electoral, su participación resulte contundente para asumir el reto de llevar las riendas de las Instituciones Públicas.

Se debe mantener una representación paritaria para dar respuestas urgentes a las necesidades que demanda la sociedad donde están inmersas estas instituciones.

Participación de la mujer en la política

Según cifras aportadas por María Noel Vaeza, Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, la mujer tiene una participación de un 33,40% en los parlamentos de los países de América Latina, siendo la más alta del mundo, seguida luego de países nórdicos, y de Europa.

Una cifra llena de esperanza y que sigue siendo una lucha para alcanzar la participación igualitaria de la mujer en todos los poderes del Estado en sus diferentes extractos, así como el logro de una cultura social que garantice los derechos  y las condiciones de la mujer en cualquier ámbito.

Logros alcanzados en América Latina

En la lucha por la erradicación de la violencia contra la mujer, gracias al trabajo organizado de la sociedad civil, el respaldo de mujeres activistas de la ONU y otros organizaciones internacionales, los logros alcanzados en América Latina son los siguientes:

  • Países con  Leyes sobre violencia contra la mujer: Son tres los países de Latinoamérica que tiene vigentes estas leyes en favor de la integridad de la mujer. Ellos son: Bolivia (2012), Panamá (2020) y Perú (2021).
  • Países que han incorporado leyes integrales sobre violencia de  género: Bolivia (2013), Paraguay (2016), Uruguay (2018), Ecuador (2018), Argentina (2019) y  México (2020).
  • En este último caso de México, durante el año 2016  se desarrolló un programa interinstitucional para atender la violencia contra la mujer en el ámbito político,  con el propósito de  poder hacer una reforma integral de varias leyes e incluir su aparte sobre la violencia de género.
  • En Ecuador,  durante el año  2020 se  aprobó la reforma al Código de la Democracia, donde  prevé una infracción ante la violencia contra las mujeres en el ámbito político. Por su parte, Colombia actualmente ya tiene algunos proyectos de ley en estudios pendientes por aprobar, entre estos el Código Electoral de Colombia.
  • Países con comisiones de estudios en la Asamblea Nacional sobre la violencia contra la mujer: son cinco los países que cuentan con estas comisiones: Argentina, Bolivia, Chile, El Salvador y México.

La lucha contra la violencia de la mujer continúa. Se debe mantener el compromiso de las organizaciones públicas y privadas para sumar esfuerzos en promover estrategias enfocadas a la orientación y prevención de las desigualdades sociales y discriminación.

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